Cien sueños llevo en mi alma
por caminos y senderos.
Un poema inacabado,
una guitarra y un beso.
Cuando yo canto se abrazan
mis palabras con mi acento.
Mi acento, acento de esa tierra mía,
la del labrador cansado,
la del girasol quemado,
la de la tierra dormida,
la que a pesar de su llaga
nunca pierde la alegría,
esa, esa fue la tierra mía.
La que acarra el gorrión,
la del botijo de barro,
la que duerme a mediodía,
la que nunca desespera,
la en gañada, la querida,
La que entrega lo que tiene
y a cambio no le da nada,
esa, esa fue la tierra mía.
La que me otorgó la vida y el don
de saber juntar palabras
para contar todo cuanto yo sabía.
La que me obligó a emigrar
para que no viera más su
larga y lenta agonía.
La que me enseñó a cantar
mis penas y mis alegrías,
esa, esa fue la tierra mía.
Esa, esa es mi Andalucía.
Yo no voy por el mundo,
soy un vagabundo sin
patria ni hogar
Nunca vuelvo la cara,
no tengo si tio donde mi rar
No, no hay raíces que me amen,
ni ideales,
lu gar donde yo pueda pararte.
No, no hay raíces que me amen,
ni ideales,
lu gar donde yo pueda pararte.
Nunca compro ni vendo,
doy lo que tengo y pido también
Canto, sonrío y sueño
y soy mi dueño y no cambia ré
No, no hay raíces que me amen,
ni ideales,
lu gar donde yo pueda pararte.
No , no hay raíces que me hagan
Ideales ni lugar donde yo pueda pararte
No , no hay raíces
que me hagan
Ideales ni lu gar donde yo
pueda pararte
No miro a ninguna parte
y solo veo lo que hay detrás.
Soy como un árbol caído
que trasplantan a otra tierra.
Aunque ésta sea más fértil,
sus hojas caerán secas.
Y llevo limpia mi guitarra,
sucio y mugriento el moral,
el desprecio en las miradas
y mi mendrugo de pan,
y una crónica resaca
que me rompió el paladar.
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