Cómo quiere la madre a sus hijos,
con la fe de acordar todo el alma.
Yo te amo aunque sea un pecado,
con todo el ca riño de toda mi talla.
Yo te siento bien en mis venas,
y en mi mente te llevo grabada,
como se le ha grabado el recuerdo
del ser más querido que
nunca se aparta.
Es en vano yo soy tu cautivo,
desde cuando escuché tus palabras,
que de noche no duermo
un padejo,
pensando en la gloria de
alguna esperanza.
Yo no sé qué miseria insolgable
encontré en tu divina mirada,
Que no puedo olvidarte
un momento,
que me hallo muy triste,
que vivo sin calma.
Tus promesas me tienen inquieto,
y hace día algo me salta en los alias.
Tengo miedo y a veces delito,
que soy desdichado,
que ya no me amas.
Desde entonces lo paso violento,
por los celos que siempre me invaden
y las dudas que más me consumen,
me postran, me matan,
no pude explicarme. Yo deseo que te pasen todo,
que so y tu y no soy para nadie,
Que te quiero con toda mi alma,
con todos mis nervios,
con toda mi sangre.
Es inútil que ahora le esperemos,
que tu imagen en mi cielo calme.
Que si paso un momento sin verme,
me enfermo y así me pongo muy grave.
Como quiere la madre a sus hijos,
con la fuerza cru zada del alma.
Yo te amo aunque sea
un pecado,
con todo el cariño de toda
su instancia.